El giro corto es una de las habilidades que más se piden en una clase de nivel alto. También es una de las que más se malinterpretan. Muchos esquiadores lo entienden como girar deprisa y acaban bajando más rápido de lo que querían.
Un buen giro corto no se mide por la cadencia, sino por el control. Cuenta cuánta velocidad gestionas con la forma de cada curva, cómo la terminas y cómo encadenas la siguiente sin perder la posición.
En esta guía explicamos la técnica que lo sostiene: la postura, las acciones del cuerpo, el apoyo exterior, el cambio de cantos, el clavado de bastón, el ritmo y la coordinación. También repasamos los errores más habituales y los ejercicios con los que lo trabajamos en nuestras clases particulares de giro corto y técnica de esquí para adultos en Baqueira.
¿Qué es el giro corto en esquí?
El giro corto es una serie de virajes de radio reducido encadenados cerca de la línea de máxima pendiente, con ritmo y sin diagonales entre ellos. Se ocupa poco espacio en la pista y la velocidad se gestiona curva a curva.
No es una técnica única. Según la pendiente, la nieve y la velocidad, el mismo giro corto puede resolverse de varias formas, y todas son válidas:
| Forma del giro corto | Qué hace el esquí | Cuándo encaja |
|---|---|---|
| Derrapado | Parte del giro desliza lateralmente y la fricción controla la velocidad | Pendiente fuerte, zonas estrechas, nieve dura o irregular |
| Cortado | El canto corta la nieve sin derrapar | Pendiente suave o media, buena nieve, velocidad acorde al radio del esquí |
| Con clavado de canto al final | El canto se clava con fuerza al terminar y el cuerpo sigue hacia el giro siguiente | Pendiente fuerte, donde controlar la velocidad es prioritario |
| Mixto | Se orientan los esquís al inicio y después se dejan cortar | La forma más habitual de girar más cerrado de lo que permite el radio del esquí |
Wedeln («vedel») y slalom: los dos extremos del giro corto
El giro corto tiene dos referencias clásicas que ayudan a entender sus formas.
La primera es el wedeln, que en las pistas españolas muchos conocen como «vedel». La escuela austriaca lo convirtió en la meta del esquiador experto en los años 50. Su rasgo técnico más reconocible eran los pies muy juntos. Sobre esa base se encadenaban giros cortos con el esquí casi plano y las colas derrapando, el tronco hacia el valle y un clavado de bastón rítmico. Es la referencia del giro corto derrapado y sigue en el repertorio del esquí recreativo.
En el giro corto actual los pies no van fijos juntos: se juntan o se separan según la fase del giro y el terreno, buscando en cada momento la posición más funcional para el equilibrio.
La segunda es el slalom especial, la disciplina de radio más corto de la competición. Con el material actual se esquía sobre todo cortado. En los trazados más cerrados, los corredores orientan los esquís al inicio del giro y después los dejan cortar.
Entre esos dos extremos está el giro corto que trabajamos en pista. Se derrapa más o se corta más según la pendiente, la nieve y lo que necesites en cada tramo.
¿Qué diferencia hay entre el giro corto y el carving?
El carving describe cómo trabaja el canto: corta la nieve sin derrapar. El giro corto describe el radio y el ritmo de la curva. Por eso un giro corto puede ser cortado, derrapado o una mezcla de ambos, según lo que pida el terreno.
¿Qué nivel necesitas para hacer giro corto?
En el paralelo elemental ya se dibujan curvas de distinto radio, pero todavía sin el ritmo del giro corto. Plantearlo ahí sería empezar demasiado pronto.
El giro corto propiamente dicho se empieza a trabajar cuando el esquiador domina el paralelo perfeccionado: esquís paralelos durante toda la curva y control de la frenada con derrapajes. Al principio se trabaja en terreno fácil y con un ritmo lento, para construir la forma del giro antes que la velocidad.
En nivel alto se afina: se pasa a pendientes más fuertes, a nieves distintas y al ritmo más exigente. Ahí es donde entran el vídeo y Carv para ajustar el detalle.
Técnica del giro corto en esquí: cómo se hace
Un giro corto eficiente no depende de un solo gesto. Se construye sobre una postura de base, unas acciones del cuerpo y unos elementos técnicos que actúan sobre el esquí. Todo converge en el ritmo y la coordinación. Los separamos para explicarlos, pero en pista se entrenan como un conjunto.
Postura de esquí para el giro corto
La postura de base es una actitud activa, no una posición fija. El cuerpo se coloca centrado sobre los pies, con flexión repartida entre tobillo, rodilla y cadera, listo para actuar y reaccionar en cada curva.
El tronco se mantiene orientado hacia la línea de máxima pendiente. Las manos van delante y a la vista, a la misma altura, sin que la interior caiga hacia la ladera.
Los pies no tienen una separación fija. Se juntan o se separan según la fase del giro y el terreno: más juntos dan movilidad, más separados dan estabilidad.
En el giro corto partimos de una postura algo más alta que en un giro de radio medio. Eso deja recorrido para flexionar y extender rápido en cada cambio de cantos.
El error más habitual es una postura baja y retrasada: el esquiador se sienta, pierde el apoyo delante y el esquí se escapa en cada curva.
Flexión-extensión, angulación y disociación en el giro corto
Son acciones que se trabajan en cualquier viraje. Lo que cambia en el giro corto es cómo se usan.
Flexión-extensión: rápida, conectada y en rangos medios. La frecuencia es alta y cada movimiento enlaza con el siguiente. Las piernas trabajan en rangos medios desde una postura algo alta, sin llegar a flexionar ni a extender del todo. Así la flexión y la extensión están siempre conectadas.
La pelvis acompaña ese movimiento con una basculación hacia delante y hacia atrás, de anteversión a retroversión, que empuja la masa hacia delante en cada curva. Es el mismo gesto que en un giro de radio medio, con una frecuencia mucho más rápida. Por eso no da tiempo a pensarlo en cada curva: hay que practicarlo hasta que salga solo.
En el giro corto, angulación antes que inclinación. El ritmo es tan rápido que no da tiempo a inclinarse y después cambiar. Además, al ir de cara a la pendiente, la fase inicial de la curva no se alarga y no hay tiempo para estar inclinado. Por eso nos centramos en la angulación: un apoyo angulado directo que permite ir de esquí exterior a esquí exterior.
Disociación: gestionar la rotación y el bloqueo del tronco. En un giro largo hay una rotación activa del tronco hacia la dirección de los esquís. En el giro corto, como vamos mucho más de cara a la pendiente, esa rotación existe pero es mínima: funciona casi como un bloqueo que mantiene el tronco hacia la línea de máxima pendiente mientras las piernas giran debajo. Ese bloqueo cumple tres funciones:
- Evita rotaciones excesivas y apoyos en el esquí interior. En pendiente, si el tronco se desorienta, es fácil perder el apoyo exterior.
- Acelera el cambio de cantos.
- Facilita la proyección hacia la siguiente curva para llegar a ella con un buen apoyo.
Apoyo exterior y equilibrio adelante-atrás en el giro corto
De esquí exterior a esquí exterior. En el giro corto, la transferencia de apoyo tiene que ser rápida y completa. Casi todo el peso pasa al nuevo esquí exterior en cada curva. El interior acompaña y estabiliza, pero no sostiene. Si el apoyo se queda repartido o cae en el interior, el esquí exterior no agarra, la curva se abre o no nos impulsa correctamente hacia el nuevo viraje.
Desde el tronco: la proyección. Es un trabajo de las masas del tren superior. En la fase inicial del viraje, la proyección adelanta el peso y coloca los pies debajo del cuerpo. Al final, la gestión de la flexión con un buen apoyo exterior lleva la carga hacia los talones, la parte trasera del apoyo. Ese recorrido, de delante hacia atrás en cada curva, prepara la proyección de la siguiente.
Desde los pies: empujar como al golpear un balón. Aquí la sensación nace en los pies. El pie sale de debajo del cuerpo con presión delante y avanza, como en el golpeo de un balón. Al avanzar, el apoyo se retrasa hacia los talones. Después el pie vuelve a pasar por debajo del cuerpo hacia el otro lado y repite el gesto. Es un bucle: la sensación es que los pies van de un lado a otro, pasando siempre por debajo del cuerpo y empujando hacia delante.
El error más frecuente es iniciar la curva con el peso atrás, sobre todo en pendiente y por miedo a la velocidad. Los esquís se adelantan, salen disparados en cada extensión y el esquiador pierde la posición giro tras giro.
Cambio de cantos en el giro corto: por extensión o por flexión
Empezamos siempre por extensión-proyección. Es la forma más natural de cambiar de cantos en el giro corto. Las piernas se extienden y la masa se proyecta hacia delante y hacia el interior de la nueva curva. Al pasar por encima de los pies, los esquís cambian de canto. Conecta con la postura algo alta de la que partimos y con el trabajo de proyección del tronco.
El cambio por flexión llega con el dominio. En giros cortos cortados, con inercia y un ritmo muy perfeccionado, se puede llegar a cambiar de cantos por flexión: las piernas se recogen y los cantos cambian con el cuerpo bajo. Para eso hay que dominar la reacción del material, de forma que el ángulo y la presión del esquí favorezcan ese movimiento. Sin ese dominio, la flexión no aporta y el giro pierde control. Además, es una forma más exigente físicamente, porque se esquía más flexionado en cada transición.
Giro corto derrapado o cortado: pivote y presión del esquí
El pivote, clave para una curva redonda. Dominar el pivote es lo que permite que el giro corto sea una curva redondeada. Se empieza siempre por un giro más derrapado, donde es más fácil tener una sensación cercana a la correcta. A medida que el esquiador gana nivel y coordinación, gestiona mejor las fuerzas y entiende la técnica en conjunto, el giro puede pasar a ser cada vez más cortado.
El error de la zeta. Es de los que más vemos. El esquiador cree que el esquí se mueve de lado y empuja las colas hacia fuera. La curva deja de ser redonda, se convierte en una zeta, el esquí frena a golpes y el ritmo se rompe.
Una presión que no da tiempo a pensar. La presión crece a lo largo de la curva, pero el giro es tan rápido que no da tiempo a sentirlo de forma progresiva. Con esa frecuencia y ese ritmo, hay que gestionarlo bien sin llegar a pensarlo. La dificultad está en encadenar giro a giro una buena carga, un momento de presión exacto y un ángulo preciso en los esquís: lo justo para que corten, sin que se desplacen demasiado hacia el lateral ni corten más de lo necesario. Y es más difícil cuanto más fuerte es la pendiente.
Clavado de bastón en el giro corto
El bastón no está solo para marcar el ritmo, aunque ayuda a marcarlo. Al llevar la punta hacia la nieve, un solo gesto produce varios efectos a la vez: flexiona tobillo, rodilla y cadera, ayuda a angular, orienta el cuerpo hacia la pendiente y lo desplaza hacia delante. Además, al tocar la nieve da información para el equilibrio.

Más lateral que en el radio medio. En un radio medio, el brazo acompaña hacia delante y el clavado puede quedar algo más cerca de la espátula. En el giro corto el desplazamiento va en línea recta por la línea de máxima pendiente y los esquís miran siempre hacia abajo. El brazo no hace ese movimiento hacia el esquí: se mantiene en el lateral. El bastón se clava por delante de la bota, en el lado del apoyo, justo al final de la curva y antes del cambio de cantos.
Suave al llegar, firme al contacto. El gesto es suave mientras el bastón se acerca a la nieve y firme en el momento del contacto. Esa firmeza ayuda a gestionar la fuerza del final de la curva y a mantener el ritmo o el punto de control.
Sin levantar el codo. El paso del bastón no obliga a elevar el codo. Con un bastón de la longitud adecuada, el codo trabaja en un ángulo cercano al recto. No es una medida exacta: es una referencia para que el gesto sea natural y no desordene el tronco.
Los errores más frecuentes. Un bastón vertical, que llega tarde o que se clava demasiado pegado al cuerpo no ayuda a girar y desordena el ritmo. Por eso la mano se prepara con antelación, delante y a la vista.
También del radio medio al corto. Como el resto de elementos, el clavado se entrena primero en radio medio. Con la frecuencia rápida del giro corto es difícil trabajar su precisión, así que se va acortando poco a poco.
Ritmo y coordinación en el giro corto
El ritmo no es un compás que se impone desde fuera. Es la capacidad de anticipar y organizar cada curva: preparar la siguiente mientras se termina la anterior, con giros parecidos a izquierda y a derecha. Cuando hay ritmo, el movimiento se vuelve más eficiente y el esquiador gasta menos energía. Es habitual que un lado salga mejor que el otro, y trabajar esa simetría también forma parte del ritmo.
La coordinación es donde se juntan todos los elementos anteriores: la postura, la flexión-extensión, el bloqueo del tronco, el apoyo exterior, el cambio de cantos y el bastón. En el giro corto cada uno tiene que llegar en su momento. Si uno se adelanta o se retrasa, el giro se desordena y los demás tienen que compensar.
Ritmo no es velocidad. Un error frecuente es subir la cadencia antes de dominar la forma de la curva: se gira más deprisa, pero peor, y la velocidad se acumula. Primero la forma y el control; después la frecuencia. Y el ritmo se adapta al terreno: en una pendiente que cambia o con nieve irregular, mantenerlo exige ajustar cada curva sin perder la fluidez.
Giro corto de Copa del Mundo: lo que aprendimos con Livio Magoni
Hace unas temporadas entrenamos en un camp en el estadio de competición de Beret con Livio Magoni, entrenador de Tina Maze y Petra Vlhová, y el biomecánico que trabajaba con él. Nos enseñó una forma específica de entrenar el giro corto que utilizaban en su equipo a alto nivel. No es la única manera de trabajarlo, pero aporta un foco interesante.
Nos explicaba que, en el giro corto, muchos atletas de Copa del Mundo no sienten solo el trabajo de los pies. Durante la ejecución también ponen la atención en un elemento más grande y con más peso: la sensación de que el omóplato interior empuja hacia delante. Fue un foco que nos propuso para trabajar.
Esa sensación ayuda a proyectar la masa hacia delante, hacia el siguiente giro. Con ella es más fácil no favorecer el exceso de rotación ni el empuje lateral, dos errores que vemos a menudo en el esquiador recreativo.
En clase usamos ese foco cuando el gesto de piernas ya está automatizado. Antes, primero construimos la base y después cambiamos el foco.
En competición hay un matiz más. En los llanos, con menos velocidad e inercia, los corredores hacen una especie de swing para generar impulso. Aunque añada algo de rotación, les hace ganar décimas. Es un recurso de atleta: en un llano, el esquiador recreativo sigue priorizando el control.
Errores frecuentes en el giro corto de esquí y cómo corregirlos
La mayoría de los problemas del giro corto no vienen de un solo gesto, sino de un elemento que llega tarde o falla y arrastra a los demás. Esta tabla resume los que más vemos en clase, qué nota el esquiador, qué provoca y por dónde empezamos a corregirlos.
| Error | Qué notas | Consecuencia | Por dónde empezamos a corregirlo |
|---|---|---|---|
| Peso atrás al iniciar la curva | Los esquís se escapan hacia delante y pierdes la posición giro tras giro | Los esquís aceleran y pierdes el control de la velocidad | Proyección del tronco al inicio y empuje desde los pies, como en el golpeo de un balón |
| Curva en zeta (empujar las colas hacia fuera) | El esquí frena a golpes y el ritmo se rompe | Te desorientas, inicias cada viraje desde más lejos y puedes acabar con demasiado apoyo interior al final del viraje | Pivote dominado para redondear la curva, empezando desde un giro más derrapado |
| Rotación del tronco | Cada curva arrastra a todo el cuerpo y llegas tarde a la siguiente | Los mismos problemas que la zeta y, además, pierdes la gestión del ángulo y del apoyo plantar | Bloqueo del tronco hacia la línea de máxima pendiente: disociación |
| Apoyo repartido o en el esquí interior | El esquí exterior no agarra, la curva se abre o no te impulsa al siguiente giro | Sin apoyo no hay reacción para bascular hacia el siguiente viraje de forma eficiente y reactiva | Transferencia rápida de esquí exterior a esquí exterior |
| Inclinarse en lugar de angular | Pierdes el agarre y el cambio de cantos llega tarde | El mismo efecto que apoyar en el interior: el peso se va dentro y el giro siguiente arranca sin reacción | Apoyo angulado directo desde el inicio de la curva |
| Flexión-extensión al máximo o interrumpida | El movimiento se corta y el giro pierde continuidad | Te vuelve lento: pierdes ritmo y capacidad para los gestos rápidos que pide el giro corto | Rangos medios, desde una postura algo alta y siempre conectados |
| Bastón vertical, tarde o pegado al cuerpo | El bastón no ayuda a girar y el ritmo se desordena | Posturas retrasadas, malos apoyos y pérdida de coordinación y de control | Mano preparada con antelación y clavado lateral, por delante de la bota |
| Subir la cadencia antes de dominar la forma | Giras más deprisa, pero peor, y la velocidad se acumula | Pierdes precisión sensorial: lo que sientes no es real ni correcto, la percepción se distorsiona y aprender cuesta más | Primero forma y control; después frecuencia, del radio medio al corto |
| Foco y mirada mal colocados | El cuerpo gira sin que te des cuenta y cuesta anticipar el siguiente giro | Está detrás de la rotación y de otros errores: donde pones la atención y la mirada organiza el resto del movimiento | Mirada hacia la línea de máxima pendiente, por delante, y atención en un efecto concreto: el empuje del omóplato o el de los pies |
En pendiente fuerte estos errores se amplifican: lo que en un muro suave apenas se nota, en uno fuerte hace perder el control en pocas curvas. Por eso los corregimos primero en terreno sencillo.
Toda corrección sigue el mismo camino: del radio medio al corto, de frecuencias lentas a más rápidas y de muros suaves a muros más fuertes. Para cada una hay además educativos específicos. Con ellos limpiamos la sensación y ponemos el foco exacto en lo que estamos trabajando, para potenciar al máximo la acción concreta que hace mejorar.
Ejercicios para mejorar el giro corto en esquí
Todo el trabajo del giro corto empieza en el radio medio. Las sensaciones más puras y más cortadas aparecen siempre primero ahí. Desde ese radio medio, el giro se va acortando poco a poco, a modo de guirnalda o de abanico, hasta llegar al giro corto. La frecuencia sigue el mismo camino, de lenta a rápida.
El terreno sigue la misma lógica: de muros suaves a muros cada vez más fuertes. Nunca trabajamos el giro corto en un llano completo, porque sin pendiente no hay inercias ni movimiento. Siempre buscamos al menos una ligera pendiente.
Cómo elegir ejercicios para el giro corto
Hay muchísimos educativos para el giro corto, y cuál se use importa menos de lo que parece. Lo importante es por qué lo elegimos, cómo es y en qué ponemos el foco mientras se trabaja.
Cada educativo se trabaja de forma muy específica, con toda la atención en la acción o el gesto que ayuda a mejorar lo que estamos corrigiendo. Lo demás, en ese momento, no importa.
Por eso buscamos educativos simples. Un ejercicio que mejora una cosa a costa de generar una mala postura o una mala ejecución en otra no nos sirve. Cuanto más simple, más limpia es la sensación y más claro el foco.
Educativos de giro corto para cada elemento técnico

| Elemento que trabajamos | Ejemplos de educativos |
|---|---|
| Disociación (rotación-bloqueo) | Ventana con bastones · ventana sin bastones · manos o bastones en las caderas · hombros horizontales |
| Apoyo exterior y angulación | Arrastrar el bastón exterior · tip-tap (levantar la cola interior) · esquí alternativo en el exterior |
| Pivote y forma redonda | Derrapaje lateral con pivote · de parada de hockey a inicio paciente |
| Cambio de cantos y ritmo | Giros cortos por un pasillo en la línea de máxima pendiente · giros cortos con pequeño salto |
| Clavado de bastón | Guirnalda de clavado de bastón |
| Foco y mirada | Pasillo o reloj de arena con referencias en la línea de máxima pendiente |
Mejorar el giro corto con vídeo y Carv: qué métricas importan
Vídeo en pista. Grabamos varias curvas seguidas y las revisamos en el momento, no al final del día. Antes de ver la imagen, el alumno cuenta qué ha sentido. Después comparamos su giro con el de un demostrador para que vea la diferencia. Es el mismo método que usamos en las clases de nivel alto, aplicado a un solo gesto.
Carv: el giro corto en datos. Carv es un sistema de sensores en las botas que mide cada curva, a izquierda y a derecha. Registra el tramo completo (tempo de giros por minuto, corredor, radio real, pendiente, tipo de nieve, equilibrio, distancia y metros verticales) y el detalle de cada giro. En el giro corto, estas son las métricas que más nos dicen:
| Métrica | Qué nos dice en el giro corto |
|---|---|
| Tempo y radio real | Si la frecuencia y el tamaño de la curva son los que buscamos, o solo lo parecen |
| Forma del giro | Si la curva es redonda o se convierte en una zeta |
| Velocidad de rotación | Cómo de rápido giran los esquís en cada curva |
| Canteo temprano y ángulo de canto | Si el canto entra pronto y con el ángulo justo, o la curva derrapa de más |
| Liberación de peso | Cómo pasa el peso de un pie al otro en el cambio |
| Similitud de canteo | Si un lado sale mejor que el otro |
El paralelismo de los esquís y la fuerza G completan la lectura. El detalle de cada métrica está en nuestra guía Carv en Baqueira: así se ve tu técnica de esquí en datos.
El valor está en lo que el esquiador no percibe. Un buen tempo no garantiza que la curva esté bien construida. Un radio correcto puede esconder diferencias entre izquierda y derecha. Y un buen ángulo de canto no significa que el esquí trabaje bien durante toda la curva.
El dato no sustituye a la sensación: sirve para comprobarla y ponerla en contexto. Y Carv se basa en un modelo técnico concreto, que funciona muy bien para un tipo de esquí, pero no es la única forma válida de esquiar bien. La interpretación sigue siendo trabajo del profesor.

Víctor Puche, director técnico de Alpine, tiene el Ski:IQ más alto de España en el ranking de Carv de la temporada 2025-26: 170, conseguido en giro corto. Si quieres trabajar con estos datos, puedes añadir Carv a tus clases de esquí con tecnología Carv en Baqueira.
Dónde entrenar el giro corto en Baqueira Beret: pistas por nivel
Baqueira Beret tiene muros para cada fase del giro corto. Los usamos de suaves a fuertes, siguiendo la misma progresión del radio medio al corto y de la frecuencia lenta a la rápida.
| Sector | Muros suaves | Muros medios | Muros fuertes |
|---|---|---|---|
| Baqueira | Pla de Baqueira · Mirador · pala de la antigua Solei | Pla de Baqueira (zonas medias) · Vuelta a Casa · la 1 · Tortuga | Isards · Luis Arias |
| Beret | Dera Reina, zonas baja y media | Costarjàs · Audeth | Dera Reina, parte alta · Dossau, parte alta · Ticolet, parte media |
| Baciver | — | Saumet · Paum | Parte alta de Baciver |
| Bonaigua | Tuc de la Llança | Peülla (medio-fuerte) | Peülla (medio-fuerte) |
La elección final depende del día: la nieve, la afluencia y la hora deciden qué muro conviene en cada momento.
¿Se puede mejorar el giro corto en una sola clase?
Carlos: más ritmo y mejor apoyo en dos horas

Carlos es uno de los alumnos que esquía con su propio Carv. Ya tenía un giro corto bien ejecutado; lo que buscaba era un poco más de ritmo y de velocidad de ejecución. Dedicamos una sesión de dos horas solo al giro corto, en los muros medios de Pla de Baqueira.
Ese día la nieve estaba dura y había mucha gente. No era un día para correr, ni por la nieve ni por la afluencia, pero sí para trabajar la técnica y la habilidad. Es un buen momento para este tipo de sesión.
Trabajamos el apoyo exterior y el gesto de los pies por debajo del cuerpo. Quitamos la rotación de los brazos y la desorientación de los hombros, y buscamos un apoyo más lateral y hacia delante.
Filmamos cada bajada y revisamos las métricas de Carv después de cada tramo. En dos horas, su IQ de giro corto subió varios puntos hasta llegar a 151. También se veía en el vídeo: más ritmo, un apoyo más lateral y los hombros orientados hacia la pendiente.
La recomendación de Alpine para el giro corto

Si quieres mejorar tu giro corto, no empieces por la pendiente más fuerte ni por la frecuencia más rápida. Empieza por un radio medio, en un muro suave y con un ritmo lento. Ahí aparecen las sensaciones más limpias, y desde ahí se acorta el giro poco a poco.
Trabaja un solo foco cada vez. Un educativo simple, con toda la atención en un gesto concreto, mejora más que diez correcciones a la vez.
Y busca un profesor que sepa leer tu giro corto: qué elemento llega tarde y cuál arrastra a los demás. Si vas a reservar una clase con este objetivo, pregunta quién la va a impartir y qué experiencia tiene con el giro corto. En Alpine Ski Academy, escuela de esquí en Baqueira Beret lo trabajamos con vídeo en pista y, si quieres, con datos de Carv.
Clases de giro corto en Baqueira: reserva tu sesión
Si ya esquías en paralelo con soltura y quieres un giro corto con más control, cuéntanos cómo esquías ahora y qué quieres mejorar. Si tienes un vídeo, mejor. Con eso te proponemos el profesor y el formato que encajan contigo.
Víctor Puche Fita, Director Técnico TD3, Demostrador SAFE Formación y fundador de Alpine Ski Academy.
Fuentes: INEFC, tabla sinóptica del esquí alpino · LeMaster, R., The Ultimate Skiing · Carv, métricas de giro corto · Skiing History, «Whatever Happened to Wedeln?» (2023) · FIS, reglamento de material de esquí alpino.
